El general de División Miguel Ramírez González, actual presidente de la empresa Metro de Maracaibo, ha sido objeto de denuncias por abuso de poder y violaciones a los derechos laborales de los trabajadores. Según el politólogo Rafael Olmos, el general y su familia han impuesto un ambiente de terror laboral, fascismo y nepotismo desde su llegada a la empresa.
Olmos destaca que, antes de su nombramiento en el Metro de Maracaibo, Ramírez González estuvo en la Corporación Zulia, donde también dejó un legado de irregularidades. Entre las denuncias sobresalen el robo de aguinaldos de los trabajadores en 2023 y 2024, sin que ninguna autoridad, ni siquiera el Ministerio del Trabajo, tome cartas en el asunto.
Con más de 20 años en la administración pública y 13 en el Metro de Maracaibo, Olmos afirma que esta es la única forma que tienen los trabajadores para alzar la voz ante el riesgo de despidos masivos y condiciones laborales precarias. En 2023, acudió a Inpsasel para denunciar graves acosos laborales, pero enfrentó una lucha desigual, pues el poder de Ramírez González era evidente.
Desde su nombramiento en agosto de 2022, tras la salida del ingeniero Alex Alaya, la situación laboral ha empeorado. El general Ramírez González ha obstaculizado investigaciones y ha prohibido la entrada de inspectores laborales, incluso llamando a la Guardia Nacional para intimidar a quienes intenten hacer valer sus derechos.
Olmos ha solicitado la intervención del Ministerio Público para que se ponga fin a las irregularidades perpetradas por Ramírez González, a quien exige que rinda cuentas por sus acciones, que consideran un flagrante abuso de los derechos humanos y laborales, reconocidos incluso por la Corte Penal Internacional.
Su mensaje final es un llamado a la justicia: “¡Basta de fascismo! ¡Basta de nepotismo! ¡Basta de impunidad! ¡Basta de negación de derechos!” y destaca que en lugar de militarizar a los civiles, es necesario civilizar a los militares.






