Trasfondo del ‘estado de conmoción’ de Maduro en Venezuela: lealtades, traiciones y presiones internas

Título: Maduro y el Estado de Conmoción: Estrategias de Control Interno

Nicolás Maduro ha anunciado la preparación de un decreto de estado de conmoción, probablemente como justificación para el reciente despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe. Según un alto oficial retirado del Ejército, esta medida busca acuartelar a las fuerzas públicas en Venezuela, revelando las tensiones internas sobre la lealtad y la financiación de estas fuerzas.

El oficial señaló que la situación económica en el país y la creciente impopularidad de Maduro lo hacen vulnerable a posibles traiciones, lo que lo lleva a utilizar el estado de conmoción para iniciar una persecución judicial rápida contra opositores. Este decreto, que se estima se emitiría tras las elecciones del 28 de julio de 2024, podría ser una táctica para minimizar el riesgo de rebeliones, incluso dentro de su círculo cercano.

Maduro parece estar reaccionando ante un reciente mensaje de María Corina Machado, quien aludió a la canonización de José Gregorio Hernández el 18 de octubre, fecha que podría marcar un punto crítico en los planes de la oposición. El oficial retirado afirmó que el mandatario teme más a una crisis interna que a una amenaza externa, ya que no espera una invasión, pero sí reconoce la posibilidad de disturbios sociales.

El despliegue de las Fuerzas Armadas y la Milicia podría haber sido realizado antes de declarar el estado de conmoción, lo que generó confusión en su estrategia. El análisis de este oficial concluye que la mayor preocupación de Maduro radica en traiciones internas, especialmente de aquellos en su círculo que podrían verse afectados económicamente y buscar entregarlo.

El artículo 337 de la Constitución de Venezuela establece que el presidente puede decretar estados de excepción en tiempos de crisis. Sin embargo, la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción prohíbe la restricción de ciertos derechos fundamentales, lo que sugiere que cualquier medida tomada por Maduro podría ser ilegal.

Un analista en Caracas comentó que el régimen busca generar miedo entre la población para paralizar su reacción, actuando de manera ilegal y sin un decreto formal. Esto representa un ataque contra las garantías constitucionales y los derechos de los ciudadanos, exacerbando la crisis en el país.

La Ley Orgánica sobre Estados de Excepción, promulgada durante la presidencia de Hugo Chávez, es vista como un recurso del régimen para justificar sus acciones represivas bajo la fachada de mantener la paz y la soberanía, a expensas de los derechos del pueblo venezolano.