Un grupo de expertos en terrorismo internacional instó al Senado de Estados Unidos a prestar mayor atención al crecimiento de la influencia del grupo terrorista libanés Hezbollah en América Latina, con especial énfasis en el aumento de su presencia en Venezuela desde la llegada de Maduro. Durante una audiencia ante el Caucus del Senado sobre Narcóticos Internacionales y Control, los especialistas advirtieron sobre el impacto regional de las redes de financiamiento y actividades criminales de Hezbollah.
Según documentación presentada por Marshall Billingslea, ex subsecretario para la Financiación del Terrorismo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos durante la administración anterior, el régimen venezolano ya otorgaba contratos a empresas fachada vinculadas a Hezbollah desde 2001. Billingslea aseguró que tras la llegada de Maduro, “la extensión y profundidad de la presencia de Hezbollah en Venezuela se ampliaron drásticamente”. Estas afirmaciones constan en el testimonio brindado ante el Senado.
Billingslea precisó que Venezuela permitió al grupo establecer un “centro de entrenamiento paramilitar en la isla Margarita” y aseguró que la agencia de pasaportes facilitó la expedición de “un gran número de pasaportes a miembros de Hezbollah y Hamas”. El exfuncionario advirtió que algunas de estas personas lograron trasladarse a Estados Unidos y mantuvieron vínculos directos con Hezbollah, según su declaración ante los legisladores.
Informes recientes indican que aproximadamente 400 comandantes de Hezbollah han sido enviados de Líbano a Sudamérica, principalmente a Venezuela, como medida ante un posible desmantelamiento del grupo por parte del gobierno libanés. Aunque no dispone de datos precisos sobre la emisión de pasaportes a estos comandantes, la conducta previa del régimen sugiere que podría facilitar este proceso.
Billingslea recordó que Tareck El Aissami, quien ha ocupado diversos puestos en el régimen, desempeñó un papel clave al frente de la agencia nacional de pasaportes. Desde esa posición, organizó y facilitó la entrega de documentos a integrantes de Hezbollah y Hamas, permitiendo su desplazamiento internacional y las operaciones del grupo en la región. Datos proporcionados por sectores de oposición revelaron que hasta 2019 se habrían concedido más de 10.400 pasaportes a ciudadanos procedentes de Siria, Líbano e Irán, y que algunos de estos titulares lograron ingresar a Estados Unidos con conexiones directas a actividades de Hezbollah.
La comparecencia en el Senado también abordó la evolución de Hezbollah en América Latina en las últimas tres décadas. Billingslea recordó que los primeros atentados ejecutados por el grupo fuera de Medio Oriente ocurrieron en Argentina, con los ataques de 1992 y 1994 que dejaron un saldo de 114 muertos y cientos de heridos. Posteriormente, Hezbollah consolidó su infraestructura en la región, aprovechando la debilidad de la gobernanza local, la corrupción y la existencia de comunidades de origen libanés.
La triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina, así como Colombia y en los años recientes, Venezuela, han sido puntos clave para la expansión de Hezbollah. En Colombia, el grupo utilizó canales legales y fraudulentos para la obtención de documentos de identidad, aumentando su movilidad y facilitando operaciones.
En Paraguay, especialmente en Ciudad del Este, Hezbollah instaló redes de blanqueo de dinero a través de comercios controlados por clanes como los Barakat, mientras profundizaba sus vínculos con el narcotráfico. Billingslea destacó que, desde 2018, até un tercio de los fondos de Hezbollah podrían proceder de América del Sur, es decir, alrededor de 200 millones de dólares anuales, según estimaciones de expertos.
El exfuncionario subrayó que, “con el deterioro de la infraestructura del grupo en Líbano y las crecientes presiones económicas sobre Irán, América Latina ha adquirido mayor centralidad como fuente de financiamiento para Hezbollah”.
Los expertos también hicieron referencia a la situación en Colombia. Matthew Levitt, ex subsecretario de Inteligencia y Análisis del Tesoro, fue consultado sobre la estrategia del gobierno actual y señaló que “antes de esta administración había mucho más esfuerzo conjunto para atajar el problema” en cooperación con Estados Unidos y otras naciones.
Billingslea resaltó la colaboración de funcionarios venezolanos en la provisión de pasaportes y documentos de ciudadanía a miembros de Hezbollah, Hamas y otras personas provenientes del Líbano, Siria e Irán entre 2010 y 2019, sumando más de 10.400 trámites, con estimaciones actuales que elevan esa cifra a más de 20.000.
En su intervención, Billingslea advirtió sobre el riesgo de que Venezuela se convierta en un “centro de operaciones terroristas y de financiamiento ilícito” para Hezbollah, relacionando esta expansión con el auge de redes de narcotráfico transnacional. El exsubsecretario concluyó que “el régimen se ha transformado en jugador central no solo en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, sino como refugio seguro para la organización terrorista extranjera más peligrosa del mundo”.