EE.UU. refuerza su presencia militar en el Caribe con radares para detectar amenazas de Venezuela

Estados Unidos ha aumentado sus medidas de seguridad en el Caribe mediante la instalación de un radar TPS-78 en Granada, una isla ubicada frente a las costas venezolanas. El oficial retirado de inteligencia naval estadounidense, Jesús Romero, mencionó que esta acción se enmarca en una estrategia para prevenir actividades ilícitas, como el narcotráfico y la posible presencia de células vinculadas al terrorismo.

Según Romero, la reciente visita del almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur, a Granada y Antigua, no es meramente protocolaria, sino que busca reforzar la vigilancia ante diversas amenazas en la región. Señaló que la proximidad de Granada a Caracas es significativa y apuntó que el nuevo radar no es sino un elemento más en esta estrategia de seguridad.

El radar TPS-78 es un sistema avanzado de vigilancia aérea que permite detectar aeronaves y movimientos a gran distancia, utilizándose en tareas de defensa y control fronterizo. La preocupación de Estados Unidos no es reciente; durante los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro, Venezuela ha sido identificada como un punto clave para la logística de organizaciones radicales y grupos criminales.

En las últimas semanas, las acciones estadounidenses en la región también han incluido operaciones militares directas. El expresidente Donald Trump confirmó un ataque realizado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos contra una embarcación en aguas cercanas a la costa venezolana, la cual transportaba drogas y estaba asociada a una organización designada como terrorista. Durante esta operación, seis narcotraficantes a bordo del barco fueron muertos, según la información proporcionada por Trump.

La estrategia actual de Estados Unidos incluye el fortalecimiento de plataformas militares y la colaboración multinacional en el combate al narcotráfico y al terrorismo. Informes públicos indican que han sido detectadas células irregulares provenientes de Venezuela que cruzan a Estados Unidos, algunas de las cuales han sido deportadas.

Por su parte, el régimen de Maduro ha criticado la presencia estadounidense en el Caribe, calificando las operaciones como provocaciones. Estados Unidos, en respuesta, ha mantenido su enfoque en la necesidad de contener el narcotráfico y desarticular las rutas que benefician tanto a organizaciones criminales como a grupos extremistas en la región.