Cédric Perrin y el presidente de Guyana, Irfaan Ali.
El presidente de Guyana, Irfaan Ali, ha anunciado la aceptación de asistencia tecnológica de Francia, que incluye radares terrestres y marítimos. Esto se enmarca en un esfuerzo por enfrentar posibles amenazas derivadas de la crisis política y militar en Venezuela y sus tensiones con Estados Unidos. La declaración fue hecha durante la inauguración de la embajada francesa en Georgetown, donde Ali resaltó la importancia de la cooperación en materia de seguridad ante el clima de inestabilidad regional.
En el evento, Cédric Perrin, presidente del Comité de Asuntos Extranjeros, Defensa y Fuerzas Armadas del Senado francés, informó que el Gobierno francés ha adquirido cinco naves para Guyana con el fin de mejorar su capacidad de vigilancia y defensa. Perrin hizo hincapié en que, dada la “tensa situación en Venezuela”, es esencial que Guyana cuente con equipos de monitoreo, afirmando que “Francia es el único país capaz de ayudar”.
Según un comunicado de la Dirección General de Armamentos (DGA) de Francia emitido el 1 de octubre, las naves adquiridas son aviones Dassault Falcon LXS Albatros, parte de un programa destinado a modernizar y fortalecer las capacidades de la Marina francesa. Hasta la fecha, se han entregado siete de las doce aeronaves de este programa desde diciembre de 2020.
Ali anunció que en 2026 Guyana incorporará un nuevo barco de vigilancia fabricado en Francia, que potenciará los patrullajes en su zona económica exclusiva para combatir crímenes transnacionales y pesca ilegal. Este barco se sumará a los ya existentes en la Fuerza de Defensa de Guyana. Perrin subrayó que la cooperación bilateral incluye el intercambio de inteligencia y la compatibilidad tecnológica: “El equipo de Guyana debe poder comunicarse con el nuestro”.
Este fortalecimiento de la cooperación entre Georgetown y París ocurre en el contexto de la histórica disputa territorial sobre el Esequibo, una región de 159.542 kilómetros cuadrados administrada por Guyana, pero reclamada por Venezuela desde hace casi 200 años. Este conflicto ha cobrado mayor relevancia en los últimos cinco años, especialmente tras el descubrimiento de yacimientos petroleros en la zona.
La situación se intensificó en el plano internacional cuando Irfaan Ali levantó su voz en la Asamblea General de la ONU, denunciando las “leyes unilaterales y amenazas de anexión” del régimen venezolano. Ali cuestionó la efectividad del Derecho Internacional ante el rechazo de Nicolás Maduro de acatar las órdenes de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que ha confirmado su jurisdicción en este caso. “Si se pueden ignorar los derechos de un Estado pequeño, ¿qué protección tienen las naciones bajo el Derecho Internacional?”, preguntó Ali en Nueva York, reafirmando la confianza de Guyana en la legislación internacional.
La respuesta del régimen chavista no se hizo esperar. El ministro de Exteriores Yván Gil tachó el discurso de Ali de “falsedades y manipulación” y lo acusó de actuar en beneficio de ExxonMobil y en contra de los intereses de Venezuela. También mencionó que Guyana está ignorando el Acuerdo de Ginebra de 1966 al otorgar recursos en un territorio en disputa.
La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, acusó a ExxonMobil de financiar a Guyana para provocar una “agresión militar” contra Venezuela, advirtiendo que no se debe “repetir el pasado” colonial. Durante la misma conferencia, Nicolás Maduro reafirmó que “Venezuela jamás se humillará ante ningún imperio” y condenó cualquier acercamiento de Guyana a Estados Unidos.
El Esequibo, rico en recursos petroleros y mineros, ha sido administrado por Guyana desde un laudo arbitral de 1899, y la disputa se ha intensificado con la exploración petrolera, con ambos gobiernos acusándose mutuamente de violaciones a acuerdos internacionales.
(Con información de EFE y EP)







