Ejercicios de Defensa Nacional en Venezuela: Preparativos ante la Presencia de EE.UU.
Pedro Infante, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, supervisó el sistema defensivo territorial en la plaza Bolívar de Petare, el barrio más denso de Caracas. Este sábado, el régimen chavista realizó ejercicios de organización a nivel nacional para preparar a la población ante posibles actos de «violencia bélica», en medio de la denuncia de la dictadura de Nicolás Maduro sobre la presencia militar de Estados Unidos en el mar Caribe como una amenaza a la soberanía venezolana. Infante comunicó esta información durante una transmisión en el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), donde indicó que estas actividades son parte de un plan semanal para mejorar la capacidad de respuesta ante desastres naturales y conflictos armados.
El primer vicepresidente destacó que la organización social es fundamental para poder «elevar todas las capacidades productivas» del país, citando la victoria de Vietnam como un ejemplo clave. Se busca fortalecer la estructura de defensa y mantener a la población preparada en un contexto de tensiones con el gobierno estadounidense.
La convocatoria para estas actividades fue realizada por Maduro el jueves anterior. Anunció una operación especial de organización para optimizar los mecanismos de defensa territorial en respuesta al despliegue militar estadounidense en la región, presentada oficialmente como parte de un operativo antidrogas. Sin embargo, el régimen chavista considera esto un pretexto para un “cambio de régimen”.
El mandatario venezolano especificó que los ejercicios se centrarían en el adiestramiento de “mando, conducción y comunicación” dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), así como la Milicia y la estructura comunal. Participarían las más de 5.000 Unidades Comunales Milicianas y las Bases Populares de Defensa Integral distribuidas en todo el país.
Maduro afirmó que se seguiría incrementando la comunicación y el despliegue operativo semanalmente, con el objetivo de garantizar unas «Navidades felices y en paz». Desde agosto, el régimen ha intensificado estas movilizaciones ciudadanas y reservistas en simulacros que abordan tanto desastres naturales como posibles conflictos armados.
La semana pasada, los ejercicios incluyeron un simulacro nacional de emergencias tras un enjambre sísmico en el occidente del país, también en respuesta al despliegue estadounidense. Las tensiones aumentaron aún más tras la reciente operación del Pentágono, que destruyó una lancha acusada de narcotráfico, causando la muerte de cuatro personas. Estados Unidos argumenta que esto forma parte de su lucha contra el narcotráfico y ha afirmado que evitó la entrada de drogas que podrían causar miles de muertes.
Venezuela condenó la operación, con Maduro denunciando “agresiones armadas” por parte de EE.UU. hacia su nación. La vicepresidenta Delcy Rodríguez acusó a Estados Unidos de cometer “ejecuciones extrajudiciales” y habló de la supuesta financiación por parte de ExxonMobil al gobierno de Guyana en un conflicto territorial con Venezuela.
El presidente colombiano Gustavo Petro criticó las acciones de EE.UU., señalando a las víctimas como «jóvenes caribeños pobres», pidiendo justicia en Naciones Unidas. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) también condenó lo que describió como una «incursión ilegal».
En respuesta a estas tensiones, Maduro anunció un decreto para declarar un estado de conmoción exterior, un mecanismo legal inédito en Venezuela que ampliaría sus poderes presidenciales en caso de conflicto armado, permitiendo la suspensión de garantías constitucionales. Defendiendo la soberanía nacional, Maduro afirmó que «Venezuela jamás se humillará ante ningún imperio».
(Con información de AFP, EFE y EP)
