Maduro anuncia fin del plan militar del Ejército en medio de tensiones con EE.UU. y refuerzo en el Caribe contra el narcotráfico.

La culminación del plan de defensa nacional en Venezuela, anunciada por Maduro, marca un nuevo capítulo en la escalada de tensiones con Estados Unidos. Maduro informó que todas las Zonas de Defensa Integral del país están activas, en el marco de la operación Independencia 200, considerada una respuesta directa al despliegue militar estadounidense en el mar Caribe.

Durante una intervención difundida en Telegram, Maduro detalló que el plan de defensa abarca la totalidad de los estados venezolanos, incluyendo regiones como Barinas, Portuguesa, Cojedes y Guárico, así como áreas andinas y costeras. Destacó la participación de 6,2 millones de ciudadanos en la Milicia Bolivariana, integrados en el sistema de defensa nacional. «Hoy completamos todas las Zonas de Defensa Integral del país, todos los estados, todas las entidades federales ya listas en las 27 tareas fundamentales de la defensa integral de Venezuela», afirmó Maduro.

El régimen sostiene que la defensa del país es una tarea colectiva, que involucra tanto a las autoridades como al pueblo. La operación Independencia 200 ha sido implementada progresivamente en más de una decena de regiones, incluidas zonas fronterizas con Colombia y Brasil, así como la isla de Nueva Esparta en el Caribe. Recientemente, se activó el plan en los estados Mérida, Trujillo, Lara y Yaracuy, consolidando la cobertura nacional del dispositivo defensivo.

Este despliegue se produce en un contexto de intensificación de la presencia militar estadounidense en el Caribe, orientada a combatir el narcotráfico. Desde el mes pasado, Estados Unidos ha llevado a cabo al menos seis operativos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas cercanas a Venezuela, resultando en 27 fallecidos en cinco ataques previos y dos sobrevivientes en el más reciente. Las autoridades estadounidenses no han precisado el número total de tripulantes ni de sobrevivientes, mientras que la administración estadounidense ha justificado estas acciones como parte de un conflicto armado no internacional contra organizaciones narcoterroristas.

El despliegue estadounidense incluye destructores con misiles guiados, aviones de combate F-35, un submarino nuclear, ocho buques de guerra, bombarderos estratégicos B-52 y alrededor de 10.000 soldados. Además, bombarderos B-52 sobrevolaron recientemente a unos 240 kilómetros al norte de la costa venezolana, lo que ha incrementado la percepción de amenaza en Caracas.

Las declaraciones cruzadas entre ambos gobiernos han incrementado la tensión. Maduro afirma que el alto mando político y militar está «más unido que nunca» en la defensa de la nación y rechaza cualquier vinculación con actividades ilícitas. Por su parte, Trump declaró que Maduro le ha ofrecido «de todo» para evitar un conflicto con Estados Unidos, señalando que no quiere enfrentarse al país.

Trump también anunció la autorización a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para realizar operaciones encubiertas en Venezuela, en un esfuerzo por combatir el narcotráfico y controlar la migración. El presidente estadounidense sostuvo que «mucha de la droga venezolana entra por mar» y que su gobierno vigila tanto el espacio marítimo como terrestre.

En el ámbito político interno, la respuesta ha incluido la firma de un decreto por parte de Maduro que habilita la declaración de un estado de conmoción externa, un mecanismo que permitiría instaurar una situación de emergencia ante una eventual agresión extranjera.