Un funcionario antidroga de Trinidad no autorizado a divulgar información compartió imágenes de drogas que habrían llegado a San Vicente y las Granadinas el mes pasado.
El mes pasado, el ejército de Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo contra una lancha rápida que se aproximaba a la costa sur de la República Dominicana, lo que resultó en la muerte de tres personas y en la incautación de más de 375 paquetes de cocaína, algunos de los cuales estaban marcados con la etiqueta MEN. Esta incautación forma parte de un año récord para la agencia antidroga dominicana, que ha confiscado cerca de 19,000 kilos de droga desde enero.
El gobierno de Donald Trump ha intensificado acciones contra cárteles de narcotraficantes en el Caribe, reforzando su presencia militar para combatir el tráfico de drogas. No obstante, datos de Estados Unidos y la ONU indican que la mayor parte del tráfico marítimo con destino a Estados Unidos se origina en el océano Pacífico, y no en el Caribe, a pesar de las afirmaciones oficiales.
Los expertos indican que el Caribe sigue siendo un centro crucial de tráfico de cocaína colombiana, parte de la cual transita por Venezuela, aunque no hay evidencia que sugiera un papel en el tráfico de fentanilo. Con medidas más estrictas en la frontera sur de Estados Unidos, los narcotraficantes han adaptado sus métodos, utilizando países del Caribe como Trinidad o Jamaica como puntos de reempaquetado antes de enviar las drogas a su destino final.
En Jamaica, los funcionarios antinarcóticos reportan que los traficantes están distribuyendo las drogas en cantidades menores para minimizar pérdidas en caso de confiscaciones. Esto representa un cambio en las tácticas operativas, con un mayor uso de métodos encubiertos.
La Guardia Costera de Estados Unidos ha incautado casi 175,000 kilos de cocaína en alta mar durante el último año fiscal, de los cuales aproximadamente 64 toneladas fueron confiscadas en el Caribe. En Trinidad y Tobago, la intensificación de las operaciones antinarcóticos ha llevado a un aumento en vuelos ilegales procedentes de Sudamérica que lanzan fardos de droga al mar para ser recogidos por buques más grandes.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos han atacado varias embarcaciones presuntamente vinculadas a las organizaciones de narcotráfico que operan en la región. Desde principios de septiembre, han destruido al menos cuatro lanchas rápidas, resultando en la muerte de más de 21 personas. Aunque el gobierno de Trump sostiene que estas embarcaciones eran utilizadas por narcoterroristas, expertos en derecho internacional argumentan que estas acciones podrían vulnerar normas establecidas.
A pesar de estos esfuerzos, las estimaciones sobre la cantidad de cocaína que llega a Estados Unidos a través del Caribe son variadas, con algunos expertos sugiriendo que representa solo el 10% del total. El incremento en la presencia militar de Estados Unidos podría estar afectando el precio de la cocaína en el Caribe, que ronda los 3,000 dólares por kilo, aunque el impacto total de estas medidas no se evidenciará de inmediato.
Según Alberto Areán Varela, coordinador regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, existe una sobreproducción de cocaína en los países productores, lo que sugiere que a pesar de la represión, el tráfico probablemente continuará.
