El régimen de Maduro ha ordenado el cierre de las embajadas de Venezuela en Noruega y Australia, al mismo tiempo que ha decidido abrir nuevas sedes diplomáticas en Zimbabue y Burkina Faso. Esta acción se enmarca dentro de una “reasignación estratégica” y una búsqueda de “fortalecer alianzas con el sur global”.
La cancillería de Noruega ha confirmado el cierre de la delegación venezolana en Oslo, aclarando que no se ha proporcionado un motivo específico para esta decisión. Esta noticia llega pocos días después de que María Corina Machado recibiera el Premio Nobel de la Paz.
El régimen ha enfrentado una disminución de sus relaciones políticas y comerciales con Europa, Norteamérica y América Latina. En un comunicado, se afirmó que estas acciones reflejan la “voluntad inquebrantable de defender la soberanía nacional y contribuir activamente a la construcción de un nuevo orden mundial”.
Las relaciones y atención consular en Noruega y Australia serán manejadas por “misiones diplomáticas concurrentes”. Esta reestructuración podría afectar a la diáspora venezolana, que supera los siete millones de migrantes y refugiados, muchos de los cuales dependen de servicios consulares para la regularización de su situación.
La decisión de abrir embajadas en Zimbabue y Burkina Faso se justifica por la búsqueda de alianzas con gobiernos aislados por la comunidad internacional debido a problemas de represión y falta de garantías democráticas. Estas naciones son presentadas como “socios estratégicos en la lucha anticolonial”.
El aislamiento internacional de Maduro se ha intensificado desde las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, donde el control del proceso electoral por parte del oficialismo resultó en nuevas proclamaciones, a pesar del rechazo de la oposición y acusaciones de fraude por parte de observadores internacionales.
Tras estas elecciones, Venezuela rompió relaciones diplomáticas con varios países de la región que no reconocieron la legitimidad de la votación, lo que ha reducido su influencia en organismos regionales y conexiones formales en América.
Además, el régimen se enfrenta a una nueva fase de confrontación con Estados Unidos, destacando el reciente despliegue militar estadounidense en el Caribe. Mientras Maduro denuncia esta acción como una amenaza para un cambio de régimen, el gobierno estadounidense lo vincula a esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico.
Internamente, la represión se mantiene, limitando el acceso de la oposición a espacios mediáticos y exponiéndolos a constantes riesgos. María Corina Machado, galardonada con el Nobel de la Paz 2025, ha expresado la necesidad de que Venezuela transite hacia la estabilidad, resaltando la importancia de la libertad en este proceso.
Machado ha subrayado que el régimen “tiene los días contados” y que el reconocimiento que ha recibido es un homenaje a aquellos que luchan por la libertad. También ha afirmado que el verdadero ganador de las recientes elecciones ha sido Edmundo González Urrutia, al que el Consejo Nacional Electoral, bajo control del chavismo, ha ignorado.