Leopoldo López, opositor venezolano exiliado en España, ha denunciado que Maduro intenta retirarle la nacionalidad venezolana como represalia por sus declaraciones sobre la situación política en el país. El régimen chavista anunció el inicio de un proceso legal tras el respaldo de López a una posible intervención militar de Estados Unidos contra el Cártel de los Soles en Venezuela.
Delcy Rodríguez comunicó la anulación inmediata del pasaporte de López y la apertura de un procedimiento para despojarlo de su nacionalidad. En su anuncio, Rodríguez explicó que el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) llevaron a cabo la anulación del documento de identidad siguiendo los procedimientos legales adecuados. Añadió que Maduro había presentado la solicitud ante el Tribunal Supremo de Justicia para quitarle la nacionalidad a López.
Rodríguez argumentó que la solicitud se basa en el Artículo 130 de la Constitución, que menciona el deber de los ciudadanos de proteger la soberanía nacional y la integridad territorial. Según el régimen chavista, las declaraciones de López representan un “llamado a la invasión militar” y una promoción del bloqueo económico. También le atribuyó la responsabilidad de buscar acciones internacionales que perjudican a los venezolanos “en complicidad con gobiernos y enemigos extranjeros”.
Desde su cuenta en la red social X, López afirmó que Maduro intenta silenciar a quienes critican el régimen. “Maduro quiere quitarme la nacionalidad por expresar lo que pensamos y queremos todos los venezolanos: libertad”, publicó.
López, quien ha estado exiliado en Madrid desde octubre de 2020 después de casi siete años en prisión en Caracas, reaccionó a las acciones del régimen destacando que la iniciativa vulnera la Constitución, que prohíbe despojar de la nacionalidad a personas nacidas en el país. Señaló que, en caso de prosperar la solicitud, sería el primer venezolano a quien se le quitaría la ciudadanía por razones políticas.
Subrayó su apoyo a todas las acciones legítimas y pacíficas para poner fin al régimen y avanzar hacia una transición democrática. López también respaldó la presión de Estados Unidos, incluida la posibilidad de intervención militar en el Caribe, y defendió acciones contra el Cártel de los Soles, al que acusa de operar dentro del estado venezolano. “Estoy de acuerdo con el despliegue de Estados Unidos contra el Cártel de los Soles, que ha saqueado y oprimido a nuestro país”, dijo.
El dirigente opositor recordó que la Constitución venezolana solo permite la revocación de la ciudadanía a personas no nacidas en el país y mencionó dudas sobre el lugar de nacimiento de Maduro. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela dictó en 2016 que Maduro nació en Caracas, aunque han surgido especulaciones sobre su nacionalidad.
Al defender su identidad, López insistió en que, aunque Maduro intente despojarlo de su nacionalidad, no podrá quitarle lo que es: “un venezolano libre, comprometido con mi patria y con la causa de la libertad”. Reiteró su compromiso de continuar con su activismo político y su convicción de que el actual régimen caerá.
Este contexto refleja un clima de persecución hacia opositores en Venezuela, en el que López concluyó su mensaje instando a seguir adelante: “Falta poco, Maduro va a caer”.
