La Iglesia Católica de Venezuela condena ataques a cardenal Porras y aboga por la no politización de la fe.

El cardenal Baltazar Porras se encontró con dificultades para trasladarse a Isnotú, estado Trujillo, donde iba a oficiar una misa en honor a José Gregorio Hernández, el primer santo del país. La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) expresó su solidaridad con Porras y lamentó los obstáculos que enfrentó.

En un comunicado, la CEV subrayó el papel fundamental del cardenal en los procesos que llevaron a la canonización de san José Gregorio Hernández y de la madre Carmen Rendiles, afirmando que su compromiso ha sido clave para el reconocimiento de la santidad de estas figuras en la Iglesia universal. Además, hizo un llamado a no utilizar símbolos de la fe ni figuras santas con fines proselitistas.

Porras relató que, tras recibir un aviso erróneo sobre la suspensión de su vuelo con la aerolínea estatal Conviasa, viajó de manera privada, pero al llegar a su destino se le informó que el aeropuerto estaba cerrado. Sin embargo, recibió noticias de que otros vuelos estaban aterrizando en Trujillo. Al llegar a un estado cercano, se encontró rodeado de militares armados y no se les permitió continuar su viaje por tierra hacia Isnotú.

La situación también fue criticada por opositores, incluyendo a María Corina Machado, quien señaló que la represión ha escalado, afectando directamente a Porras. En un acto reciente, Maduro acusó a Porras de «conspirar» para obstaculizar la canonización de Hernández, atribuyéndose el mérito de haber presentado la causa ante el Vaticano.

Las declaraciones de Maduro ocurrieron tras los comentarios de Porras sobre la situación en el país, calificando la misma de «moralmente inaceptable» por la disminución de libertades, el aumento de la pobreza y la militarización. Porras también exigió la liberación de presos políticos y la restauración de la autonomía de los poderes públicos, enfatizando la creciente división entre el chavismo y la cúpula eclesiástica.