Un ejercicio militar realizado en aguas del estado Falcón, al norte de Venezuela, ha dejado al buque de desembarco Capana (T-61) parcialmente sumergido. Imágenes difundidas en redes sociales muestran el casco del navío hundido debajo de su línea de flotación habitual, con el agua alcanzando su número identificatorio. Este incidente ocurre menos de dos años después de que la embarcación recibiera una modernización integral.
Los videos y fotografías tomadas desde la costa indican que el buque se escoró de proa tras encallar, siendo incapaz de recuperar su flotabilidad o liberarse por sí mismo. La embarcación quedó varada cerca de la playa, con una parte significativa del casco sumergida. Hasta el momento, no se ha emitido un comunicado oficial por parte del Ministerio de Defensa ni del Comando Estratégico Operacional de la FANB sobre este episodio ni sobre la situación de la tripulación.
El Capana (T-61) es uno de los cuatro buques de desembarco de clase Capana-Alligator, encargados originalmente en 1982 y en servicio desde 1984. Con un desplazamiento de 4.070 toneladas y 104,8 metros de eslora, estos buques tienen capacidad para transportar hasta seis tanques o 18 vehículos blindados. Su dotación regular es de 130 tripulantes, aunque se estima que en esta operación llevaba más de 300 personas entre militares y personal de apoyo, según reportes extraoficiales.
Entre 2020 y 2023, el ARV Capana fue sometido a una revisión de media vida en los astilleros nacionales DIANCA, que culminó en abril de 2023. Este proceso incluyó la modernización de sistemas de armamento, motores, compartimientos, comunicaciones, rampa de proa y cubierta de vuelo, entre otros aspectos críticos.
El incidente se produce pocos días después de que el Capana T-61 participara en ejercicios militares en la Isla de Margarita, simulando la defensa ante una invasión naval. En esta ocasión, la nave estaba asignada a la Unidad Regional de Reacción Anfibia (URRA) de Combate del estado Zulia, con base en Punto Fijo. Fuentes cercanas a la operación señalaron que el siniestro ocurrió durante una maniobra costera rutinaria en la que, repentinamente, la nave habría tocado fondo.
La pérdida temporal o definitiva de un buque logístico de estas características impacta directamente en la operatividad de la Armada venezolana, especialmente en un contexto donde se han ordenado refuerzos en las fronteras y en las zonas costeras del país. Recientemente, se anunció la activación del plan “Independencia 200” en áreas fronterizas y litorales, en respuesta a la percepción de un despliegue militar estadounidense en el Caribe y la frontera con Colombia. Se ha declarado que el país se mantiene en “resistencia activa y prolongada” frente a las “presiones externas”.