ARCHIVO: El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más grande del mundo, saliendo del fiordo de Oslo en Nesodden y Bygdoy, Noruega, el 17 de septiembre de 2025. Se espera su llegada a las costas venezolanas para los próximos días.
Estados Unidos está preparado para bombardear instalaciones militares dentro de Venezuela, según reportes. Los ataques aéreos podrían ocurrir «en cuestión de días o, incluso, horas». La ofensiva tiene como objetivo presionar a Maduro para que abandone el poder, buscando además desmantelar al Cártel de Los Soles y las redes de narcotráfico vinculadas al país.
Los potenciales blancos incluyen puertos y aeropuertos controlados por militares presuntamente utilizados para el tráfico de drogas. Funcionarios han indicado que el tiempo de Maduro “se está agotando”, mencionando que hay generales dispuestos a capturarlo y entregarlo, aunque no se ha confirmado si él sería uno de los objetivos de los bombardeos.
Estados Unidos ha ofrecido una alta recompensa por Maduro, a quien señala como narcoterrorista. El despliegue del portaaviones USS Gerald Ford, la nave más avanzada de la flota estadounidense, se justifica como parte de una estrategia para combatir el narcotráfico en el Caribe y fortalecer la capacidad militar contra organizaciones criminales transnacionales.
Este despliegue naval incluye una flota ampliada con buques de asalto, un submarino, destructores y aeronaves de combate. Se trata de la mayor movilización naval estadounidense en el Caribe desde la invasión de Panamá en 1989. El Ejército estadounidense ha informado sobre la destrucción de varias embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, cerca de Venezuela y Colombia, lo que ha aumentado el descontento en el gobierno de estos países.
El Cártel de los Soles, según informes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, está compuesto por altos mandos militares venezolanos que han facilitado el tráfico de cocaína hacia el Caribe y Centroamérica. Aunque su existencia ha sido negada por Maduro, múltiples investigaciones judiciales en Estados Unidos y América Latina lo identifican como un componente clave en la economía ilícita de Caracas. La Casa Blanca ha movilizado buques de guerra y alrededor de 4,500 soldados en la región, como parte de operaciones para interrumpir rutas de narcotráfico vinculadas a Venezuela, confirmando ataques contra lanchas cargadas de drogas que zarparon de costas venezolanas.