El régimen de Maduro suspendió su acuerdo energético con Trinidad y Tobago tras la llegada de buques de guerra de Estados Unidos. Maduro ordenó la suspensión inmediata del acuerdo, argumentando que la presencia del destructor USS Gravely en aguas de Trinidad y Tobago constituye una «amenaza directa». Durante su programa de televisión semanal, Maduro manifestó que había firmado la medida de suspensión.
El convenio de cooperación energética, suscrito en 2015, tenía una vigencia inicial de diez años, con renovación automática por cinco años más, que fue confirmada en febrero de este año. Este acuerdo contemplaba el desarrollo de infraestructuras conjuntas para la explotación de gas en yacimientos compartidos.
Delcy Rodríguez, sancionada por el Tesoro de EE. UU. por corrupción y acusada de abusos a los derechos humanos, afirmó que su despacho y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) recomendaron la ruptura del convenio. Rodríguez acusó a la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, de actuar de manera hostil y de convertir el territorio del país insular en una «colonia militar» de Estados Unidos.
La primera ministra trinitense respondió negando cualquier intención de confrontación. Asimismo, el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Trinidad y Tobago indicó que las maniobras de la Armada estadounidense en su territorio no buscan provocar hostilidades, sino apoyar la lucha contra el crimen transnacional y fortalecer la seguridad en la región.
El USS Gravely permanecerá en Puerto España hasta el 30 de octubre como parte de operaciones antinarcóticos. En los próximos días, se unirá el portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más grande del mundo.
Maduro destacó que el acuerdo fue concebido para fomentar la «hermandad y solidaridad» entre ambos países, pero advirtió que las acciones recientes del Gobierno trinitense obligaron a Caracas a tomar medidas «estructurales».
El Gobierno venezolano también denunció lo que calificó como una «provocación militar» entre Trinidad y Tobago y la CIA de Estados Unidos. Además, el Ministerio del Interior de Venezuela alegó haber desmantelado una supuesta «célula criminal vinculada a la CIA» que planeaba un ataque contra el USS Gravely.
Desde 2019, Washington mantiene un embargo petrolero contra Venezuela, aunque el año pasado otorgó una licencia temporal a Trinidad y Tobago para explotar un campo gasífero en territorio venezolano, lo que generó tensiones adicionales dentro del aparato chavista. La suspensión del acuerdo energético representa un nuevo punto de fricción en la región, donde Caracas alega enfrentar una ofensiva militar y diplomática por parte de Estados Unidos.