Maduro afirma que Venezuela tiene más de 5.000 misiles antiaéreos rusos ante aumento militar de EE. UU. en el Caribe.

Maduro afirmó este miércoles que Venezuela cuenta con “más de 5.000 misiles antiaéreos rusos Igla-S” desplegados en posiciones estratégicas, en respuesta al incremento de la presencia militar de Estados Unidos en el mar Caribe. Durante un acto con altos mandos militares transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), declaró: “Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S y Venezuela tiene 5.000 en los puestos claves de la defensa antiaérea, para garantizar la paz, la estabilidad y la tranquilidad de nuestro pueblo”.

El aumento de la presencia militar estadounidense incluye aviones furtivos y buques de guerra en la región, en el marco de una operación antidrogas. El Pentágono ha declarado que Estados Unidos se encuentra en “conflicto armado” con carteles latinoamericanos designados como grupos terroristas, y reportó la destrucción de al menos nueve embarcaciones involucradas en el tráfico de drogas desde Venezuela hacia Estados Unidos.

Caracas ha denunciado esta operación como una amenaza para promover un “cambio de régimen”, mientras que el gobierno de Donald Trump sostiene que su objetivo es frenar el narcotráfico en la región. Maduro agregó que Venezuela posee “equipos de simulación” para mejorar la puntería de los operadores de misiles distribuidos “hasta en la última montaña, en el último pueblo y en la última ciudad del territorio nacional”, con la intención de convertir el país en “una patria inexpugnable”.

El Ministro de la Defensa, Padrino López, ha sido señalado por autoridades estadounidenses por su vinculación con actividades de narcotráfico y está bajo sanciones internacionales.

Trump también advirtió que podría extender las operaciones antidrogas a tierra firme, asegurando que notificará al Congreso “por tratarse de un asunto de seguridad nacional” y que tiene “autorización legal” para actuar.

Los misiles Igla-S son dispositivos tierra-aire portátiles de fabricación rusa, diseñados para derribar aeronaves a baja altitud. Desarrollados por la empresa KBM, son una versión mejorada del sistema Igla y son considerados de alta precisión y capacidad de evasión ante contramedidas electrónicas. Un solo soldado puede operar el sistema, que tiene un peso total de entre 17 y 19 kilogramos. El misil mide entre 1,57 y 1,63 metros y tiene un diámetro de 72 milímetros, pesando entre 10,8 y 11,7 kilogramos.

Los Igla-S son eficaces contra objetivos a distancias de 500 a 6.000 metros y a altitudes de 10 a 3.500 metros, lo que los hace adecuados para derribar aviones de baja altitud, helicópteros y drones. Su tiempo de reacción se estima entre 5 a 10 segundos, permitiendo neutralizar aeronaves no blindadas y reforzar sistemas de defensa antiaérea en zonas de combate.