El ataque a tiros contra los activistas venezolanos Yendri Velásquez y Luis Peche en Bogotá, Colombia, ha provocado una fuerte reacción de líderes opositores y organizaciones de derechos humanos. Las víctimas, quienes habían escapado de la persecución política y solicitado asilo en Colombia, fueron agredidas al salir de la sede de la Defensoría del Pueblo, donde buscaban apoyo para su protección internacional.
María Corina Machado reclamó a Gustavo Petro que se adopten medidas urgentes para salvaguardar la seguridad de los agredidos y de todos los exiliados venezolanos. En sus declaraciones, exigió garantías de protección y una investigación exhaustiva, transparente y urgente para esclarecer los hechos y asegurar justicia. Destacó que dicho ataque representa una grave agresión contra la labor de protección y promoción de los derechos humanos en la región.
Machado recordó que Velásquez, defensor LGTBIQ+ y solicitante de refugio en Colombia, había sido secuestrado en agosto de 2024 en Venezuela por su activismo, mientras que Peche se exilió debido a la persecución política del régimen de Maduro. Desde la Defensoría del Pueblo de Colombia, se confirmó el incidente, solicitando a la Fiscalía General que realice una investigación pronta y exhaustiva y que se adopten medidas de protección para las víctimas. Se informó que Velásquez había solicitado acompañamiento por haber huido de Venezuela debido a su labor de defensa de derechos humanos. Ambos activistas están fuera de peligro, aunque Velásquez fue intervenido quirúrgicamente tras el ataque.
Por su parte, Edmundo González Urrutia expresó su condena al atentado y demandó a las autoridades colombianas una investigación inmediata, así como protección efectiva para quienes buscan asilo. Agradeció el rápido pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo de Colombia.
La Plataforma Unitaria Democrática (PUD), principal coalición opositora venezolana, condenó enérgicamente el atentado y exigió al Estado colombiano una investigación exhaustiva para identificar y condenar a los responsables. El bloque demandó protección efectiva para los refugiados y afirmó que ningún acto de violencia logrará silenciar a quienes luchan por la libertad y los derechos humanos en Venezuela.
Leopoldo López calificó el ataque como un caso claro de «represión transnacional» y señaló un patrón de persecución contra opositores fuera de Venezuela. Demandó a Petro una investigación seria y advirtió que la justicia no debe ser selectiva ni permitir la impunidad transnacional.
Con las víctimas fuera de peligro inmediato, la atención se centra ahora en la respuesta institucional de Colombia y en la necesidad de garantizar la seguridad para los defensores de derechos humanos venezolanos en el exilio.