El 12 de octubre de 2025, Maduro participó en una manifestación en Caracas para conmemorar el Día de la Resistencia Indígena. Durante el evento, eludió referirse directamente al Premio Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado, pero la criticó duramente. Desde la Plaza Venezuela, utilizó un lenguaje despectivo para desacreditarla, alegando que está “repudiada por el 90 % de la población”, mientras afirmaba que el país anhela “paz con soberanía, independencia e igualdad”.
Este comentario se produjo en el contexto de los actos oficiales por los 533 años de la “Resistencia Indígena”, que el régimen presenta como una alternativa al Día de la Raza. Maduro se refirió a Machado como “la bruja demoníaca de la Sayona”, utilizando esta figura mítica del folclore venezolano para reforzar su narrativa sobre el apoyo al chavismo.
Maduro evitó mencionar el reconocimiento a Machado como Nobel de la Paz 2025, que le fue otorgado dos días antes por su labor en la promoción de los derechos democráticos en Venezuela y su lucha por una transición pacífica hacia la democracia. En contraste, la falta de comentarios oficiales sobre el galardón ha resaltado la disonancia con las reacciones internacionales.
Machado, de 57 años, respondió desde el exilio interior, dedicando el premio “a todos los venezolanos dentro y fuera del país” y viéndolo como un impulso para «completar la tarea de conquistar la libertad». También agradeció el apoyo de Donald Trump, lo cual generó críticas de sectores moderados de la oposición y de gobiernos latinoamericanos.
Durante el mismo evento, Maduro ordenó la creación de “brigadas milicianas indígenas” en toda Sudamérica para defender al país ante lo que describió como una “amenaza militar de Estados Unidos en el Caribe”. Indicó haber recibido comunicaciones de pueblos indígenas dispuestos a “guerrear por la República” y ordenó acelerar la expansión de estas milicias.
La ceremonia combinó símbolos ancestrales y mensajes militares. Maduro recibió un penacho y un arma “silenciosa” de Clara Vidal, ministra de Pueblos Indígenas, quien vinculó el gesto con la resistencia histórica contra los conquistadores. Vidal también emitió advertencias sobre el despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe.
La retórica belicosa se reflejó en actitudes de otros miembros del régimen. Diosdado Cabello, sancionado por el Tesoro de EE.UU. por corrupción y vínculos con el narcotráfico, lanzó amenazas directas en Maturín, diciendo que “quien ponga un pie en nuestra patria sabrá que lo echaremos”. Cabello evocó la resistencia indígena como parte de su discurso contra fuerzas extranjeras.
El régimen busca fusionar la tensión externa con un sentido de identidad nacional, utilizando el relato histórico de la resistencia anticolonial dentro de su campaña de militarización interna. La entrega del Nobel a Machado ha sido considerada un apoyo a la oposición y una condena a la dictadura de Maduro, recibiendo felicitaciones de varios gobiernos europeos y reconocimiento por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Machado se ha manifestado a favor de las maniobras militares estadounidenses en el Caribe, dedicando el premio “al pueblo sufriente de Venezuela” y a Donald Trump. Según sus declaraciones, Trump “merece” el premio por su involucramiento en la resolución de conflictos y por su influencia en la situación venezolana. La Casa Blanca comunicó que el comité del Nobel “antepuso la política a la paz” al no otorgar el premio al líder republicano.