María Corina Machado desafía al régimen venezolano y lucha por la libertad desde el país.

Machado destaca el éxodo venezolano como un drama humano y un riesgo para la seguridad hemisférica

«Yo solo consigo mi vida en libertad y en Venezuela, punto. No tengo opción», afirma María Corina Machado, haciendo hincapié en la importancia de la libertad en su vida. En una entrevista virtual desde un lugar no identificado en Venezuela, Machado expresa que el país enfrenta un momento crítico de transformaciones profundas y necesarias. Además, resalta su confianza en los venezolanos y su convencimiento de que la lucha actual llevará a la libertad del país.

Machado describe el dolor personal que conlleva la separación de su familia debido al contexto sociopolítico, indicando que cada día es una nueva decisión de resistencia. En su visión, la lucha no es solo política, sino vital y humana. «Al final, uno termina avanzando un día a la vez», reflexiona, reafirmando que su compromiso con la causa va más allá de su bienestar personal.

En un contexto de represión y control social, la clandestinidad en la que vive se convierte en un acto de rebeldía. Reconoce que, a pesar del aislamiento, esta situación le ha permitido una introspección que va más allá de sí misma. Para Machado, este proceso se nutre de valores que fortalecen el sentido de comunidad entre los venezolanos.

El éxodo de millones de venezolanos es visto por Machado como uno de los movimientos migratorios más significativos en el presente. Señala que este fenómeno no solo refleja una crisis humanitaria, sino que también tiene profundas implicaciones geopolíticas que deben ser reconocidas a nivel internacional. «Esto es un tema de seguridad hemisférica y de seguridad nacional de los Estados Unidos», advierte, enumerando las alianzas internacionales que respaldan al régimen.

Machado destaca una preocupación específica: la producción y el tráfico de drogas que fluyen desde Venezuela, afirmando que el régimen busca desestabilizar a la región a través de estas prácticas. «Se estima que son más de trescientas toneladas métricas de droga que hoy en día pasan por Venezuela», señala, enfatizando la urgencia de la intervención internacional para frenar estos flujos ilícitos.

En cuanto a la situación actual, Machado argumenta que las alianzas internacionales y la corrupción son pilares que sostienen al régimen. «Un flujo de dinero fundamentalmente criminal que viene de narcotráfico, tráfico de minerales y lavado de dólares es lo que sostiene a Maduro», asegura. No obstante, mantiene la esperanza de que, a medida que se reduzcan estos recursos, la disidencia crezca y que Venezuela tenga la oportunidad de convertirse en un país próspero y democrático.

Finalmente, Machado subraya la necesidad de reconstruir el tejido social y de dar la bienvenida a quienes han partido. En la actualidad, el éxodo venezolano supera los siete millones de personas, representando uno de los desplazamientos más grandes del mundo contemporáneo. «Queremos que aquellos que se fueron encuentren una nación de la que se sientan orgullosos de ser venezolanos», concluye, sosteniendo que esta lucha resuena en la diáspora latinoamericana y en sus sueños de retorno.